viernes, 7 de noviembre de 2008

Para los estresados les dejo la recomendación de no andar en auto en horas punta

Sólo eso, me lo agradecerán (Sobre todo paciencia para cruzar cualquiera de los dos puentes).

Para los que le gusta la diversidad les dejo la multiculturalidad de San Francisco

La cosmopolita ciudad de San Francisco ocupa la punta de una península de 50 kilómetros entre el océano Pacífico y la bahía. Allí entran 800.000 personas, no apretadas pero sí en vías de apretujarse cada vez más. La ciudad tiene su personalidad propia gracias a la mezcla de culturas que históricamente se han producido en ella, tanto entre indios nativos, colonizadores españoles, inmigrantes asiáticos, europeos y africanos, y los buscadores de oro. En los 125 kilómetros cuadrados de San Francisco existe un sinfín de grupos étnicos y culturales. No es muy complicado encontrarlos, cada uno se caracteriza por tener un barrio o zona en particular, como por ejemplo, el barrio chino y el barrio japonés, aglutinantes de la población asiática, North Beach donde se concentran los italianos y Mission District que alberga la comunidad hispánica. En San Francisco se ve gente de todo el planeta y algunos que parecen venir de fuera de este: hindúes, paquistaníes, chinos, japoneses, mexicanos, italianos, turistas de todo el mundo y una larga lista. No en vano el chino con un 18 % y el español con un 12 % siguen en importancia a la lengua más hablada que obviamente es el inglés con un 55 %. Con la comida pasa lo mismo. Hay un inacabable inventario de olores y sabores para elegir, desde un curry de verduras, unos tacos y unas fajitas, unas pizzas y una buena pasta, sushi, arroces de diversos tamaños y colores, carnes de cualquier animal que camina, hasta unas típicas hamburguesas de cadena multinacional. Salvo la comida yanqui y la italiana, el resto es muy picante, demasiado, exageradamente picante. Lo curioso es que pica tanto al entrar como al salir, no sé si entienden. Es de destacar el gran número de asiáticos, mexicanos y centroamericanos que viven en San Francisco. No son sólo inmigrantes sino que segundas y terceras generaciones, hijos y nietos de inmigrantes. La ciudad y en general California tiene sus raíces hispanas. Muchas calles, barrios, edificios y plazas conservan nombres en español. Si nos remontamos a la historia del territorio nos daríamos cuenta de que la zona perteneció a España en 1770 y años después se había instalado la misión de San Francisco de Asís con los primeros misioneros provenientes de México. San Francisco fue territorio mexicano en 1821 hasta que Estados Unidos reclamó el territorio en 1847 llamándola (interrumpo para prevenir y a su vez pedir disculpas a mis adorables lectores por un chiste muy malo que sigue a continuación...) “San Francisco” de Yanquís, ya no más “de Asís”.
North Beach

Una de las tantas pizzerías de North Beach

La iglesia "Mission Dolores", en Mission District



Típicos murales en las calles del Mission District

El barrio japonés, con kimono incluido.



Para los amantes de los vaqueros les dejo al señor Levi-Strauss

En plena fiebre del oro de mediados del 1800 a un mediocre empresario textil medio judío medio alemán emigrado a San Francisco, ya que no encontraba oro por ningún lado, se le prendió la lamparita y en 1872 con unos trozos de tela de algodón muy resistente confeccionó los primeros vaqueros. La prenda que usaban los mineros a finales del siglo XIX pasó a ser usada por los soldados yanquis en la II Guerra Mundial. Pero el gran salto de los vaqueros Levis lo dio como no, el cine de Hollywood, más exactamente Marlon Brando en “Salvaje” y James Dean. El oro que no encontró Levi Strauss en las montañas, lo encontró en su taller de San Francisco. De oro también parece que fueran estos vaqueros en la actualidad.

Museo de Levi´s en San Francisco

Para los altos les dejo los rascacielos

Como toda ciudad importante de Estados Unidos, San Francisco tiene muchos edificios de una considerable altura, todos reunidos en una zona en particular, el Distrito Financiero, el “Wall Street” de la costa oeste. Los edificios que más se destacan son el del Bank of America de 52 pisos y con uno de los restaurantes más exclusivos en la cúspide. Otro edificio emblemático desde 1972 es el Transamerica Pyramid. Este espectacular edificio con forma piramidal que tiene 260 metros de altura y cientos de acaudalados ejecutivos en su interior es el más alto y exclusivo de San Francisco.



Transamerica Pyramid



Para los que nos les gusta caminar les dejo los 5 medios de transporte que existen en San Francisco

Tienen ómnibus, tranvías, Cable Car, metro municipal (MUNI) y metro interurbano (BART). El más destacado sin dudas es el Cable Car que fue declarado monumento nacional, con museo incluido. De las muchas líneas que existían antes de 1906 sólo quedan tres. Es una especie de tranvía de madera abierto que funciona gracias a un cable subterráneo que se mueve a unos 15 kilómetros por hora. El conductor del Cable Car engancha el cable accionando una palanca la cual se suelta cuando activa el freno. No es barato dar un paseo en este vehículo (5 dolores) pero no me caben dudas de que las arcas municipales hacen su agosto porque siempre va abarrotado de gente. El resto del transporte es excelente, rápido y con buenas conexiones, por arriba o por debajo de la tierra.




El Cable car

Para los exóticos les dejo Chinatown

El barrio Chino ocupa 24 manzanas (8 de largo y 3 de ancho) y es otra de las principales atracciones turísticas de la ciudad. Y por supuesto, ya se lo imaginaban, la comunidad china de San Francisco es una de las más grandes fuera de Asia. Hasta hace unos años la comunidad china de San Francisco era la más grande del mundo, pero el barrio Chino de Nueva York creció tanto que lo igualó y hasta superó. Cada barrio de San Francisco parece una ciudad independiente que fácilmente se puede delimitar de una calle a otra, de una vereda a otra. El barrio chino no es la excepción, un par de pasos te pueden transportar a la China más profunda.




Hay dos sectores bien diferenciados dentro del barrio. Por un lado la periferia, territorio de turistas, donde se encuentran las tiendas chinas de souvenir baratos y baratísimos, de telas de seda, de bolsos y de joyas y floreros recargados de muy mal gusto. También está lleno de restaurantes para todos los bolsillos y estómagos. Si nos metemos en el corazón de barrio nos encontramos con la esencia de la cultura china. Las tiendas de souvenir se transforman en pescaderías, fruterías y verdulerías con frutas y verduras curiosas y exóticas. Son comunes los asadores donde ponen en las vidrieras los pollos asados y los tradicionales patos laqueados que se asan con cabeza y allí están los pobres, colgados de ganchos mirando para afuera. Las calles tienen mucha vida, un incesante movimiento de mujeres y ancianos principalmente que hacen las compras antes de las 6 ó 7 de la tarde que es cuando cierra la mayoría de comercios. En los almacenes no hay productos occidentales, solo son productos orientales. Todo lo que allí se ve y se oye es chino: la prensa, el nombre de las calles (también en inglés), los carteles, la publicidad, los edificios con techos en forma de pagoda, los faroles. Cuando te hablan no les entedés nada porque es como si te hablaran en chino (tal vez era inglés ahora que lo pienso). En las plazas es normal ver hileras interminables de ancianos chinos en grupos de cuatro o cinco jugando a las cartas.




Una conclusión es que ir ahí es un viaje interesantísimo a la China de occidente. Una realidad es que los chinos son una gran potencia mundial porque son muchísimos y porque hay que ver como trabajan.


Para los desprejuiciados les dejo el barrio Castro

La ciudad de San Francisco es famosa por tener una de las colectividades gay más grande del mundo, sino la más grande. Lo correcto es hablar de la Comunidad LGBT, o sea, de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales. Castro es como la capital gay de Estados Unidos y referente mundial para la colectividad. Un barrio que se mantiene impecable gracias a que los que viven en él son personas con mucho dinero o con buenos ingresos, aparte de un bronceado y una piel envidiables, y porque lógicamente no hay muchos niños que anden rayando las paredes ni rompiendo vidrios. Además, es uno de los barrios de la ciudad más visitados por los turistas. Las únicas banderas que allí se ven son las de la comunidad gay, con los colores del arcoíris. Cuelgan de los portales de las perfectas casas Victorianas que abundan en el barrio, de las farolas, en los comercios, en el transporte público, etc. Para llegar no hay como perderse, seguir las banderas multicolores. El barrio no es recomendable para aquellos que tengas prejuicios de tipo sexual, homófobos abstenerse. Fetichistas, qué esperan para ir. También todo aquel curioso que no le importe ver a hombres de la mano, mujeres besándose en una plaza, tiendas con coloridos miembros viriles de goma, látigos y trajes ceñidos de látex en sus vidrieras. Pero sobre todo aquellos que respetan aquel dicho popular que nos enseñan en la escuela, creo: “cada cual, mijito, es dueño de hacer lo que quiera con su cu… erpo”.





Para los hippies y anticonformistas les dejo Haight-Ashbury



No es más que un cruce de calles, Haight Street y Ashbury Street. Estas calles durante los años 60, más precisamente en el “Summer of Love” de 1967, fueron el centro de reunión de cientos de jóvenes con ideas revolucionarias sepultadas bajo largos y desgreñados pelos. Muy cerca de allí se encuentra el Golden Gate Park, el parque público más grande del mundo con 5 kilometros de largo y 1 de ancho. En él se congregaban, protestaban y generalmente vivían los hippies. Era una época de vestidos multicolores, de flores y de plantas alucinógenas. Un buen día hubo un concurso de frases recurrentes que lo ganó un joven que levantó orgulloso el premio, un porro de considerables dimensiones que compartió con todos los asistentes al acto. La frase no fue otra que “Hagan el amor y no guerra”. Hoy por hoy, después de estos movimientos juveniles que protestaron contra a guerra de Vietnam, el barrio intenta conservar esa imagen diferente que la caracteriza manteniendo los restaurantes baratos, los murales de colores, las librerías de libros viejos y releídos y las tiendas de ropa usada. Es cierto que los hippies de antaño han ido desapareciendo o cambiando su estilo ya que por las calles del barrio se pueden ver muchos marginados y gente “sin techo” que le han quitado un poco el romanticismo de los años 60 y 70. El Golden Gate Park sigue siendo punto de reunión de estas personas que buscan un lugar donde dormir por las noches. “Peace and Love”.




Golden Gate Park




Haight-Ashbury









jueves, 6 de noviembre de 2008

THE END

Cuando había terminado por fin de escribir mis últimas voluntades, Mariana comenzó a moverse en la cama. Me acerqué a ella. La acaricié y le hablé al oído dulcemente. “Mi amor, levantate que nos vamos”. Repetí la misma frase cuatro veces hasta que percibí que ella tenía los malditos tapones en los oídos y que no escuchaba nada. Se los saqué apresuradamente y ella pegó un salto en la cama. Al levantar el brazo me dio un golpe tan fuerte en el ojo que caí hacia atrás dándome con el respaldo de la cama en la nuca. “What happens?”, dijo ella agarrándose la mano dolorida. Yo no sabía como decirle que eran las últimas palabras que cruzábamos con vida. En el mismo instante en que le decía “¡Nos atacan! ¡Es la guerra! ¡Vamos a morir! ¡Quiero a mi mamá!”, varios aviones en vuelo rasante pasaron por encima de nuestras cabezas dejándonos momentáneamente sordos. “Qué es eso”, pregunta. No pude contener más mis lágrimas y como un niño me tendí en el suelo pataleando y dando gritos como “¡No quiero morir!” y “¡Soy muy joven para dejar esta vida de la que no he aprendido lo suficiente y ella todavía no ha sabido valorar lo que yo soy capaz de darle…”. “¡Basta!” gritó Mariana, “Shut up!”. Dejé de patalear, de gritar, de llorar, de todo, solo la miré con sorpresa y miedo. Mis ojos bien abiertos se toparon con unos ojos de mirada fija y seria. En ese momento otro contingente de aviones raspaba los techos de la ciudad buscando a los insurgentes escondidos en las cloacas y en los sótanos. El cruce de miradas continuó hasta que no quedaba más rastro del ruido, en ese instante Mariana dijo: “Acá no va a morir nadie”. “Cómo lo sabes”. “Porque esos aviones que sobrevuelan San Francisco en este momento son los Blue Angels que están haciendo demostraciones este fin de semana”. “¿Y quién carajo son los Blu Enyels?”. Entonces Mariana dijo: “Los Blue Angels o Ángeles Azules, es el Navy Flight Demonstration Squadron (Escuadrón de demostración de vuelo de la Armada), es el grupo de vuelo acrobático de la Armada de los Estados Unidos. Formado en 1946 tras la Segunda Guerra Mundial, es el primer equipo de demostración aérea militar con carácter oficial….”. “Pará, pará. ¿Quién te crees que sos? La Wikipedia acaso”. “Ignorante de mierda”, me dijo y se metió en el baño. Me sequé las lágrimas que todavía humedecían mi cara y guardé el archivo con mi testamento, por las dudas.


Al cabo de una hora estábamos subiendo al ómnibus que nos llevaría al puerto para ver la exhibición de los blu enyels y vivir en carne propia lo que es una de las demostraciones más fuertes del orgullo militar estadounidense. Vi que los mendigos seguían mendigando y las hordas de personas enloquecidas que antes corrían buscando refugio lo encontraban en los grandes centros comerciales. Muchos otros optaban por abarrotar las instalaciones del embarcadero deseosos de ver a esos locos de remate haciendo piruetas en el aire y recorrer con el pecho henchido los diferentes tinglados en los que reclutan a los nuevos rambos.

Después de esta experiencia surrealista pude entender algunas cuestiones relevantes en mi vida. Comprendí al fin no sólo que no se trataba de una guerra, que nadie iba a morir y que es casi imposible que aviones yanquis ataquen Estados Unidos, sino que también fui capaz de darme cuenta de que no tengo ni un peso para dejar en un testamento.



lunes, 14 de abril de 2008

Funcionary

Este video humorístico, que no de ficción, llegó a mis manos hace unos días y no me contuve en colgarlo. Disfruten porque es muy divertido. Y aunque el video es made in Spain, se puede aplicar a casi todo los paises del mundo, incluído Uruguay, como no.

Hay que hacer aclaraciones. Cuando habla de "oposiciones", se refiere a las pruebas o concursos que deben realizar los aspirantes a un puesto de trabajo en un organismo público. Es tan difícil acceder a tales puestos que en España hay academias especiales para preparar "opositores", los cuales se pueden tirar años o la vida entera intentando conseguir un puesto. ¿A qué te dedicas? Soy opositor ¿y tú?

domingo, 13 de abril de 2008

Semana Santa de Sevilla


La Semana Santa de Sevilla es la fiesta popular por excelencia, celebrada desde el siglo XVII, es la más universal y está declarada de interés turístico internacional. La semana Santa se vive y se siente en muchos rincones y rinconcitos de España, pero en Andalucía es dónde más pasión se le pone. Además de sentirse, en Sevilla se sufre. La fe, el fervor, la tradición y el orgullo se entremezclan formando parte de una gran ensalada condimentada con el despilfarro de dinero invertido en oro, plata y trajes, para honrar a las decenas de vírgenes y cristos crucificados.
Como si de equipos de fútbol se tratase, las cofradías o hermandades (congregaciones de personas que intentan hacer obras caritativas) rivalizan y se preocupan durante todo un año de engalanar y cuidar lo mejor posible sus imágenes y sus pasos, que representan la Pasión y la Muerte de Cristo. Los pasos son de un valor incalculable. Generalmente, la base es de madera recubierta con oro y plata. Algunas cofradías recubren sus pasos todos los años para aumentar el valor “espiritual” del paso y ganarle al resto en dinero invertido.
Estos pasos pueden llegar a pesar más de una tonelada y son llevados por los costaleros, sufridos hombres si los hay (las mujeres por ahora lo tienen prohibido) que cargan a sus hombros con cientos de kilos, acarreándoles unas nefastas consecuencias para la columna vertebral, el cuello y las rodillas. Los costaleros van debajo del paso, solo se les ve los pies que arrastran con pasos cortos y sincronizados mientras recorren la ciudad durante más de 10 horas, rotando constantemente. Este movimiento parece hacer mover la imagen hasta darle una engañosa y escalofriante vida que hacen poner la piel de gallina a fieles y curiosos. En definitiva, nadie se libran de la emoción. Si todavía le sumamos una gran orquesta detrás con bombos y trompetas y cientos de nazarenos o penitentes escondidos tras capirotes y túnicas, con velas enormes en la mano, en silencio y caminando en procesión, los pelos de la nuca, lo único que faltaba por estimular, se terminan erizando, completando todo un cúmulo de sensaciones corporales lo cual representa, una buena dosis recomendada de Semanasantína.
Los nazarenos, que hasta este año solo podían ser hombres, se visten con túnicas y capirotes en forma de cucurucho con apenas dos orificios para poder ver. La razón: ocultar la identidad y la altura. Imaginen los socios del KuKuxKlan vestidos con otros colores, pero no se asusten, en este caso no queman cruces en los jardines de los negros, sino que reparten inofensivos caramelos y estampitas.
Cabe decir que existen cofradías, como El Silencio o el Gran Poder, optan por no tener música, llegando al extremo de exigir silencio rotundo durante el paso del paso, valga redundancia. Nadie puede hablar, el que lo hace es increpado. La escena es terrorífica porque además son muy austeros en la vestimenta, van de negro, algunos descalzos y muchos de sus penitentes cargan con cruces.
Algunas cofradías, además de las nombradas antes, son: El Calvario, Esperanza de Triana, Los Gitanos, El Cachorro y Los Negritos. Cada una dispone generalmente de dos pasos, uno con un cristo y otro con una virgen. Las imágenes de las vírgenes, llorando eternamente la muerte de su hijo Jesús, están arropadas por mantones y palios bordados con hilos de oro de valor incalculable. Todos los años se agregan motivos nuevos, como forma de alardear y competir con los demás.
Al paso de la virgen la gente le grita piropos, como “guapa”, o se les canta una saeta por parte de personas anónimas o no que se animan a cantarle a capela. Cuando esto sucede el paso se detiene y todos hacen silencio. Hasta la virgen parece escuchar la desgarradora canción que se le está dedicando.
Meses antes, el ambiente se va preparando lentamente, los medios de comunicación comienzan a dedicar programas y páginas especiales para hablar de la Semana Santa. En la semana de Semana Santa, los canales transmiten las 24 horas en directo. No en vano, la Semana Santa de Sevilla deja una propina de más de 20 millones de euros.
El último jueves de la semana, comienzan las procesiones que van a durar hasta el día siguiente. Se llama la “Madrugá” (“madrugada”) y durante esa madrugada nadie duerme en la ciudad. El centro se llena de gente que deambula de un lado para el otro buscando ver las distintas procesiones distribuidas por todas las calles del centro, hasta desembocar en la Catedral, la estación de Penitencia, el lugar donde por fin piden el perdón por los pecados cometidos durante el año anterior.
Los invitamos sin dudarlo a venir y sentir esta fiesta aunque sólo sea por un día en la vida, lo cual sería considerado por la OMS como una dosis suficiente, para comprobar en carne propia las sensaciones que se experimentan, así sean, terrenales o celestiales.

Imágenes y pasos



Los nazarenos y penitentes a su paso por la Catedral de Sevilla y mezclados entre el gentío.



Más nazarenos por las calles de Sevilla. Abajo a la derecha algunos costalesros que esperan su turno con una especie de pañuelo en la cabeza, acolchonado en la nuca.


Arriba un paso transportando la Virgen. Abajo más "temibles" nazarenos y un puesto callejero de venta de inciensos, olor típico de la Semana Santa.



Un buen paseo



Muchos pensarían que después de decir las cosas que dije de la banda terrorista ETA, estos habrían venido a por mí y con una capucha en la cabeza me habrían llevado secuestrado. Como ni los terroristas ni los pacifistas leen este blog, no ha pasado nada de eso. Sin embargo fue mucho peor. La facultad fue la señora que me tuvo retenido gran parte de este tiempo. Eso sí, en medio hubo vacaciones, que merecidas o no, igualmente me las tomé. Nos las tomamos, porque además de mi media naranja, sus padres, Jaime y Laura, vinieron de visita a Sevilla y compartimos una semana muy intensa. El tiempo voló porque nosotros volamos, de un lado para otro, desde Sevilla, nuestro centro de operaciones, hasta Portugal, Cádiz, Córdoba, Huelva y deteniéndonos a contemplar alguna procesión de Semana Santa que abundan en la capital de Andalucía.

Portugal. En auto resulta un paseo porque estamos tan cerca que en poco más de una hora ya estás del otro lado de la frontera falando português y escuchando fado, la música típica portuguesa. Como no teníamos mucho tiempo para estar allí, porque teníamos la meta de recorrer casi toda Andalucía, optamos por quedarnos en el sur, en la región del Algarve. Paramos en el camping Pedras d’el Rei que está situado en pleno Parque Natural da Ria Formosa a 2 kms de una aldea de pescadores llamada Santa Luzia y a 5 Km de la ciudad de Tavira. Allí encontramos un lugar que tenía lo que buscábamos, nuestra prioridad, un poco de limpias playas de arena blanca y tibias aguas cristalinas. Lo conseguimos casi casi todo, faltó a la cita la tibieza del agua, que quemaba, pero de frío. No se imaginan lo que costaba meterse dentro de esas aguas tan bellas y cristalinas. Pero lo logramos, a costa de un cuerpo totalmente entumecido y agarrotado por el frío. Estuvimos un par de días, disfrutando del sol que hacía días no se veía en Sevilla por motivos de la lluvia. El mismo sol que mis suegros no veían desde hacía meses en el norte de Europa. Era una fiesta tanto sol. Para ellos, andar livianos de ropa era algo poco probable en esta época del año en Gotemburgo.



Portugal. Playas limpias y agua cristalina y muy fría.




La playa, como ya dije era fantástica. Quedaba un poco lejos del camping pero la distancia era salvada por un pequeño y desfasado trencito que llevaba y traía turistas cada 15 minutos. Por la noche refrescaba, lo que no fue impedimento para recorrer la ciudad de Tavira, muy linda por cierto, que está atravesada por el río Gilao (Yo estoy convencido de que una ciudad tiene un encanto especial cuando un río pasa por el medio, sirvan de ejemplo, Sevilla, Gotemburgo, Estocolmo, Viena, Budapest, Praga). Los puentes, las construcciones del siglo XVIII y las muchísimas iglesias que aparecen y desaparecen por las calles y callejuelas de adoquines, le dan un toque especial a esta ciudad portuguesa. Sin dudas, la playa ayudó a combatir el estrés y para darnos fuerzas para comenzar el periplo por Andalucía.
Antes de cruzar a España paramos en Villa Real, el “Chuy” portugués de los españoles. Separados por el río Guadiana, los pobladores de ambos países se mezclan en las pequeñas tiendas forradas y abarrotadas de toallas, manteles, mantas, sábanas, repasadores y un largo etcétera textil. Los precios, como no podía ser de otra manera, son más baratos que del otro lado del Guadiana. Los turistas textiles pululan por las calles y hacen escala en todas las tiendas y tenduchas buscando la mejor oferta o el mejor regateo posible.
Ahora podemos presumir de que tenemos unas súper toallas portuguesas, que secan y todo, fantásticas.






Villa Real. El "Chuy" portugués de los españoles.




Tavira de noche.






Andalucía. Otra vez en España, un descansito en Sevilla. Anduvimos por el centro de la concurrida y bulliciosa ciudad impregnada con el característico perfume de azahar. La razón del bullicio no es otra cosa que la archi famosa y mundialmente conocida Semana Santa sevillana, única en el mundo por el fervor que le ponen los sevillanos. La ciudad se transforma para acoger a millones de personas, turistas, curiosos, religiosos y agnósticos que no se quieren perder la fiesta. Nosotros vimos alguna procesión que sirvió para que nuestros ilustres visitantes pudieran comprobar con sus propios ojos y en sus propias carnes las sensaciones que se perciben cuando se ven esas imágenes de vírgenes extremadamente tristes llorando la muerte de su hijo y esos cristos crucificados y castigados por los sádicos romanos.


Pero no sólo es eso, también pone la piel de gallina ver como los miles de penitentes y nazarenos, ataviados con atuendos terroríficos similares a los del Kukuxklan, se pasean mudos en filas interminables, y los costaleros, los sufridos hombres que cargan a sus espaldas las toneladas del paso, arrastrando los pies y balanceando las imágenes de madera para darles vida. Y la banda de música da la puñalada final a la angustia que desprende el resto. Pero no todo fueron procesiones en Sevilla, que para mi modesto entender con una que veas es suficiente.









Sevilla y el Guadalquivir. Vistas de río desde ambas orillas.






Más Guadalquivir. El puente de Triana es uno de los monumentos más típicos y emblemáticos de Sevilla.




Paseo por el Parque María Luisa y la Plaza de América.






La Plaza de América es conocida también como "plaza de las palomas". Arriba, el museo Arqueológico y el museo de costumbres populares que dan más encanto al lugar. Me gusta este lugar.



Plaza de España. Fue el pabellón del anfitrión en la Exposición Iberoamericana de 1929.




Más cerquita de Sevilla está Carmona, una de las principales ciudades monumentales y arqueológicas andaluzas. Los restos que se conservan dicen mucho de las innumerables culturas que llegaron y vivieron allí. Los vestigios más impresionantes son de los romanos, como la necrópolis, el anfiteatro y la muralla con la Puerta de Córdoba de tres arcos, la postal más representativa de Carmona. Otra ciudad, y perdonen que me reitere demasiado, para recorrer a pie y perderse (con un mapa en la mano) por las calles angostas y llenas de sorpresas llamadas barcitos, restaurantes, tiendas de artesanías, iglesias y museos. Carmona está ubicada en una montaña por lo que recorrerla en subida puede ser cansador, pero tiene como premio unas vistas increíbles.




Carmona. Vistas espectaculares.



La puerta de Córdoba, Carmona.



Más de Carmona


Mientras las procesiones rulaban durante toda la semana por las calles de Sevilla, aromatizas por los naranjos en flor y los inciensos, nosotros nos escapamos a Córdoba. Una ciudad pequeña pero muy disfrutable. Allí pudimos admirar nuevamente la impresionante Mezquita, construida en el año 785 y proclamada por la UNESCO como patrimonio de la humanidad. Cuando se construyó, esta parte de la península ibérica estaba habitada por musulmanes, y Córdoba era considerada una de las ciudades más adelantadas de toda Europa. La Mezquita es una muestra de la grandeza de la cultura musulmana en esa época. Lo más impresionante de la Mezquita es el bosque de columnas que se encuentra en su interior. Hay 856 columnas apoyadas en arcos dobles de color amarillo y rojo.

Como los españoles llegaron tiempo después y vieron aquella maravilla, no pudieron tirarla abajo por respeto, no a los musulmanes sino a semejante obra de arquitectura e ingeniería. Algo tenían que hacer para darle el toque católico y español. En 1523 tiraron 160 columnas y metieron una Catedral que arquitectónicamente no tiene absolutamente nada que ver con la mezquita. Pero es la forma que tienen los conquistadores de poner su sello y marcar su dominio, como un perro que va marcando su territorio a base de meadas. En este caso los españoles a base cagadas marcan su territorio, como lo hicieron en Sevilla, tirando otra Mezquita, como en la Alhambra construyendo una especie de plaza de toros en medio. Pero esto ocurre siempre, ya lo hicieron los romanos, los chinos, los talibanes, etc.





La Mezquita de Córdoba. Patrimonio de la Humanidad.




Callejuelas floridas de Córdoba


A unos 200 metros de la Mezquita acababan de inaugurar la reconstrucción del puente romano que cruza el río Guadalquivir, aunque de romano sólo le queda la idea. Lo más sorprendente fue, y lamentablemente es, la trágica realidad que nos muestra el irremediable cambio climático, más concreto, la sequía que sufre esta parte de España. El río Guadalquivir, uno de los más importantes de España, literalmente no pasaba por debajo del puente, un triste y marrón hilo de agua era capaz de pasar al otro lado. Es preocupante (tres semanas después de la concepción de estas líneas, las fuertes lluvias que azotaron España han vuelto a darle vida a esta parte seca del Guadalquivir).
Saliendo de la ciudad, sobre la falda de una montaña está Medina Azahra, mejor dicho, los restos de un impresionante palacio califal, no en vano le llamaban el “Versalles de Córdoba”. Construida en el siglo X, el palacio del Califa tenía una vista envidiable de la ciudad.
Córdoba es otra ciudad para perderse en sus estrechas callecitas adoquinadas, mágicas por momentos, que te transportan a los países árabes de las mil y una noches. Visita recomendable 100 x 100.







Puente romano deshidratado y Medina Azhara


Al final Cádiz. Una ciudad que mira al mar, con mucha luz. Según la historia, fueron los fenicios que fundaron esta ciudad allá por el año 1100 a.C., encantados por lo que ofrecía este trozo de tierra metido en el mar, a la que llamaron Gadir, “recinto cerrado”. Por eso se los llama gaditanos a los que son de Cádiz. También conocida como “tacita de plata” porque guarda las esencias de las grandes culturas europeas. No sólo fueron los fenicios, cartagineses y romanos, los que quedaron seducidos con esta ciudad, también mi suegro reconoció, parado frente al mar, que es un lugar perfecto en el que le gustaría vivir.
La ciudad es muy bonita, pero las playa que recorren la costa de la provincia son sublimes. Siempre que me preguntan por alguna playa, siempre recomiendo las playas de Cádiz, cualquiera. Son las mejores, junto con algunas de Huelva, que me hacen acordar mucho a las de Rocha (Ahh)





El "malecón" gaditano, el anfiteatro romano y sus ilustres visitantes.



La ciudad de Cádiz se divide en dos. La moderna y la ciudad vieja, la “tacita de plata”, con calles laberínticas llenas de historia. Cádiz es famosa por su carnaval, el cual tiene mucha similitud con el nuestro, por los notorios lazos históricos que los une. Con relación a esos lazos comunes que nos unen a los uruguayos con los gaditanos he leído recientemente que la ciudad de Cádiz y la ciudad de Montevideo se han hermanado. El 28 de marzo se declaró oficialmente el Hermanamiento en el Museo del Carnaval de Montevideo. Según la alcaldesa de Cádiz, el hermanamiento está justificado porque “se ha comprobado durante décadas como el carácter marítimo, la vinculación con el comercio, las tradiciones y fiestas de Cádiz y Montevideo eran dos caras de una misma moneda”. Nos alegramos porque esto hará que los relaciones sean aún más fuertes entre ambos países. El año pasado me tocó exponer en clase un trabajo sobre los vínculos culturales entre el carnaval uruguayo y el de Cádiz. Resulta que la comparsa ganadora del carnaval gaditano fue Araka la Kana, una especie de fusión muy interesante de ritmos y estilos con nuestra Araca.






La bahía de Cádiz. Dan ganas de quedarse ahí.


Al final, si nuestro propósito era descansar, no sé si lo conseguimos, seguro que no, porque la paliza fue bastante grande. Los visitantes se fueron con otro colorcito en la piel para enfrentar al poco soleado invierno sueco. Por cierto, al llegar a Suecia los esperaba una blanca y gélida tormenta de nieve para que rápidamente vovieran a la realidad.